Conectado a un detector de mentiras un hombre es preguntado una y otra vez —hasta 20 veces— lo que había elegido que saldría en un dado y darle el dinero equivalente. Antes de tirar el dado elegía, sin manifestarlo, o la cara de arriba o la de abajo. Un porcentaje alto mentía para recibir más dinero, y el detector lo detectaba.
El experimento continúa de la misma manera, solo que el dinero ya no es para la persona sino para una buena causa. Estadísticamente se demuestra que se miente más y en cambio el detector no lo detectaba. ¿Por qué?
La buena causa elimina el dilema moral y con ello la emoción negativa en forma de tensión de sentirse mal o incómodo, lo cual no quiere decir que mentir sin sentir el dilema moral por una buena causa no deje de ser una mentira. Y esto nos lleva a justificar nuestros actos basados en mentiras que damos como verdades.
Sobre la estafa de Elizabeth Holmes, y Theranos Documental: The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley


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