Voy camino a la muerte
cabeza alta, mente fría y serena;
aunque el cuerpo roto, sólo y desgastado.
Lo normal para estos casos.
Voy camino a la muerte
libre, indemne, inmaculado, sin pecado,
sin culpa, sin odio, sin rencor.
Voy camino sonriente
a encontrarme con los míos, con los tuyos,
y juntar nuestras manos
y perdonarnos y celebrar.
Sendero que va directo
por donde vamos todos,
¿por qué empeñarse en hacer difícil
lo fácil, irremediable encuentro?
Camino de la muerte agradecido,
satisfecho, lleno de luz y de
verdad.
Pues, ¿no vine para esto?
Sí, sí vine a esto;
y regreso al lugar de donde nunca salí,
por el sendero que llevamos dentro
nace y muere senderito de la muerte,
caminito nuestro.
Senderito


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