Son dos formas de escribir diferentes: una, en la que dejamos que las palabras se sucedan, sin otro filtro o límite que la destreza de la mano al escribir a todo ritmo; y otra, cuando el esfuerzo mental es considerable para tratar de madurarlo todo.
En Chirbes tenemos mucho de ambas, en sus diarios (una delicia y una obra de arte), y en sus novelas; en su profesión y en sus creencias.


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