Cinco y media
de la mañana
alrededor del mundo,
la noche cubre
nuestros pecados,
libres aún de sueños y perversiones
vemos crepitar de rabia
los rostros lejanos
de los sorprendidos panaderos, putas
y guardianes,
bostezan el primer sorbo de rutina
descansando su sentido
al paso por esta vida.
sus desgarradores gritos
(garganta dolorida, pies en polvorosa)
siempre al servicio
de nuestra particular marcha verde
nos hacen doler los oídos
(y nos ofenden porque no queremos ser ellos)
cinco y media de la mañana,
al mundo le cuesta despertar,
son tantas las culpas.
Putas y holgazanes


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