Me recordarán:
anclado a una lista infinita
de tareas sin tachar
obsesionado
ronroneante cuando era joven
terriblemente enojado
después
invadido por mil debilidades
lejos de los sueños
cerca de los deberes
con una cicatriz muy profunda
donde puede leerse: VIDA
de la que estar ni orgulloso ni arrepentido,
(porque era la que me correspondía)
desperdiciarla habría sido un pecado
y ocuparla de trozos de otro
por muy brillantes que fueran
una aberración
porque era la mía.


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