He ordenado mi mente
puesto en cajones mis ideas
plegado sueños, borrado rencores
y puesto en un bonito jarrón de porcelana
el nombre de la persona
que debería haber sido
no cabía el cuerpo:
pesado y oscuro, demasiado musculoso.
le he negado el derecho a existir
desde ese cuarto ordenado
le oía gemir
pedir a gritos su espacio
—dos metros cuadrados y
cero coma cero un metros cúbicos—
reivindicarle a la gravedad
sus ochenta y cinco kilos
exigir que la estela
dejada por el cordón umbilical
le abandone de una vez
con el pensamiento aclarado
y el cuerpo sólido
debería saber qué o quién soy
y sin embargo…
tal vez porque haya tratado
de buscar tantas verdades
es que ahora todo me parece mentira
Ordenar ideas, ocupar espacios


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