Lejos de la estrategia,
hacia el sur
nos olvidamos del norte;
y cuanto más reclamo
menos hallo la forma de acercarme,
pero si parafraseo a quien sabe
mis palabras me dejan de lado
sin ideas, sin ganas de ganar nada:
sin tan siquiera una fuente de la que abastecerme
para el duro recorrido,
sin tan siquiera una palabra
que me parezca sincera,
sin tan siquiera quien me quiera como soy,
como estoy, como canto,
como me relajo o como aspiro a morir
antes de que el amanecer
me aleje de mí mismo.
desde el sur solo veo un horizonte que se aleja
y al norte árboles que nos impiden
protegernos del viaje,
cuanto más me humillo o me arrodillo
o me acuesto
antes dejo de sentirme inútil.
desacompasado porque la vida es la miel
de los labios que esconden
los labios de quienes no dicen palabra sincera;
ya no quedan luces en los árboles y
en ellos he de descansar,
más cerca, más deprisa, menos reciente
porque a lo lejos huelo la esquela
que era uno mismo
acercándose desde la distancia
de la edad y el tiempo;
cuanto más me miro menos me reconozco
tal vez porque perdí mi norte
las noticias —antipáticas— que me hacían ser quien soy: huraño, calmado, pretencioso
voy al norte por el sur
sabiendo sin saber que nada encuentro
porque nada busco
o sí: mi silencio
y esta vez, uno certero y definitivo.
Quien nadie busca


Deja un comentario