El rastro que sigo
posee la inteligencia
que todo ser envidia,
y la comparte sin trampas
con el viajero que se atreve,
que se aleja, que se pierde, desnudo; asoma
en su interior
muy dentro dentro de su alma
donde miserias y dones maduran sin luz
ocurren los colores
se revelan historias
se complican los deseos que cobran vida,
en realidad sólo son mentes despiertas
¡y qué poco requieren!
Regresan a su coto de caza
abren las ventanas de par de par
libres de torpes presentimientos,
ligeros
por donde el sol penetra.
Así es el sendero de los rastros ocultos
dónde todo se vuelve sencillo
y los goces y las risas y los llantos
se derraman y yacen en las cunetas de los sentimientos
obran unidad en un sentido
en el horizonte
ahora y para siempre
siguiendo el rastro que una vez dentro
ahora y para siempre.
Nunca nadie fue menos nadie


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