Al Oeste

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A salvo

Es una ciudad gris
solo para hijos predilectos.
Es un milagro
que todavía sonriamos.
Y sin embargo cada día elegimos continuar
a cambio de poder quejarnos
¡no hay derecho! ¡Aquí no hay quien viva!

Es tu cruz porque te gusta arrastrarla.
Me siento solo porque quiero.
Los sentimientos (de soledad, de hastío, de locura)
son una elección; siempre hubo y habrá una salida
¿no será que no te atreves?

Por si acaso no me salvo,
apartarme de los placeres peregrinos de un esclavo
en ésta, la ciudad gris,
de la que nadie sale, nadie escapa,
estando a una verdad del cielo,
toma esta ofrenda
y larga.



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