Al Oeste

literatura | poesía | imagen | pensamiento


Eres mi 7a

Me encordé a ti sabiendo que era imposible conocer
el resultado final de lo que sería nuestra Gran Aventura,
por eso eres interesante,
y para esto me dejé llevar.

A los primeros pasos no les quise dar un número,
aún no sabía (no tenía criterio para saber)
si eran fáciles o difíciles.
Sí: lo eran,
ahora me parece casi un milagro que fuera ascendiendo
por aquellos largos meses, desprotegido y resbaloso terreno
con grietas hostiles y pequeños agarres
donde me quedaba más por fe que por fuerza o destreza.

Los meses fueron sumando años,
ya iba viendo de qué iba esto
pero ni por asomo aposté a que lograría llegar a lo alto de la ruta,
es como si a medida que ascendía se alejara más y más hacia arriba,
como si en vez de avanzar retrocediese.
Y tú, tú no hacías concesiones, para eso eras un 7a inescalable.

Ahora estoy en una zona gris.
Aquí no hay árboles, ni siquiera arbustos donde esconderme cuando tengo miedo; y sigo teniendo tanto miedo…
he llegado tan lejos, he subido tan alto, que bajar es la opción más riesgosa.
¿Hay una decisión tomada? Si el raciocinio lo afirma la realidad lo aplasta.
La vía no cede, es como si hubiera reservado lo más peligroso para el final, o ¿acaso estoy fatigado y se me hace más difícil todo?
¿es acaso la expectativa de tenerla bajo control
la que ahora me lleva a las profundidades de la pesadumbre y el miedo?

No me puedo olvidar que eras un 7a,
un desafío que nunca antes había resuelto.
No me puedo olvidar que te elegí porque eras mi 7a,
y es sólo ahora, recordándome quien eres
que no deseo otra cosa que seguir escalando
para encontrarme las dificultades que me harán ser
algo diferente, algo, sin duda, mejor,
a lo que soy, y a lo que sería
si no te hubiera encontrado.



Deja un comentario