Todo empezó el día que comencé a comprender
que no existía un dios divino
que nos hace ser como somos
y anhelar lo que anhelamos.
Quedé huérfano ese día,
pero también listo para acometer
la extraordinaria misión
de ser un hombre más,
con sus misérrimos dones
y sus implacables limitaciones,
en un mundo que era mío
y de nadie,
tan solo, tan iluso, tan ignorante
e incomprendido…
Ser lo que somos, no más


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