¿Y si soy todo?:
el día y el sol, la noche, la luna;
el temblor que produce el miedo
cuando estás a punto de quedarte solo;
la nostalgia, pero también la ilusión que prende de un solo pensamiento;
el murmullo de las hojas cayéndose en invierno;
la mentira, la verdad, la pereza y la dicha.
Pero sobre todo el que escribe para sí;
el avaricioso que se queda para él
todas las palabras;
la precisa, la maga, la parca, la justa;
quien lee novelas en diagonal,
quien prefiere quedarse en los
principios;
el que dice mucho y el contrario, que apenas cuenta y solo llena cuadernos, cuadernos, cuadernos.
¿Por qué no ser todos y no ser nadie?
¿Por qué tener que saciar su sed?
Sed que se apagará sin haber bebido
y habiéndolo bebido todo,
otra clase de sed que ninguna fuente apaga,
ninguna letra satisface,
no haya persona detrás,
ellos dirán, en definitiva, quién fuiste
sin tu saber jamás quien habrías sido.


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