Al Oeste

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El río de la vida se encamina al lecho de su muerte

El río llora por la mañana mientras
su cauce aún no se ha llenado de gestiones;
lo que un joven sol alumbra descuidado
las nubes que amenazan con desaparecer;

el río llora de ternura, de felicidad
su corazón se ha reblandecido
a medida que baja de esas montañas
precedidas de indefensión.
Finalizó la noche el proceso:
el agua ha sido liberada
y el río puede recorrer ahora, sin prejuicios ni
complejos, los vastos entresijos del tiempo
para llegar al puerto de su muerte
en un mar de muchos ríos, muchas aguas;
un único lecho que
al parecer es el destino de
todos nosotros.



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