Al Oeste

literatura | poesía | imagen | pensamiento


Sin tu paz

Mi casa ha enlutado
los sueños caen como hojas,
puedo observar su vaivén
como el tic tac de un reloj
que nunca deja de mover sus manecillas
empujándome a dar vueltas y más vueltas
en un paseo inútil y vejatorio;
es el mecanismo con el que resta días,
nunca intercederá
para que recibamos ni un hálito más
del que nos corresponde,
es una sagrada doctrina, una ley,
una condena.

Mi casa se está enroñeciendo
se agrieta y yo no me atrevo
a saltar por la ventana
para salvarme;
es como si no les importara nada
a los demás,
será porque cada uno solo podemos ser
el protagonista de nuestro
propio ideal
con ellas ocupando tan poco
y solo de paso.

Mi casa se desangra, es un símbolo,
en realidad solo estoy hecho de huesos
que por las mañanas reclaman su espacio,
yerguen nuestros ideales
afianzan lo que pienso que piensan
de mí,
nadie sabe nada de a dónde va
pero te dicen por donde debes ir;
mi casa, dicen, se ha vuelto oscura y sucia,
no hay quien entre,
la paz se ha ido
no hay casa
es un símbolo
solo hay cansancio
solo un cuerpo
y ya no estás tú.



Deja un comentario