Fornicamos con la sombra
de quienes lo fueron todo
en nuestras vidas;
su aroma aún impregna
nuestro pensar
los sueños siguen siendo suyos
fuimos proyectos, aceptamos serlo
luz arrojada al futuro
y devorada por un ruin estar convencidos
de que podíamos ser uno mismo;
ahora duele saber
que solo somos traidores
evadiendo la responsabilidad
de ser lo que se es,
critico, machaco lo que más admiraba
ellos se convierten en verdugos
de las ideas que les hicieron parecer
algo importante,
me avergüenzo de nosotros
y lo que representábamos
y solo porque ahora soy una cosa distinta,
tan alejada de la utopía que construíamos,
derechos a lo opuesto de la esencia
que nos empujaba, me cuestiono.
Amigos, ¿amigos?
¿os niego porque es necesidad
de ser algo más próspero y mejor,
o porque era falso todo lo que
juramos con sangre?
¿es legítima la crítica,
o solo ruego por la miseria a la que me debo?
¿fuisteis reales
o solo sombras que jamás debieron salir
de aquellos días luminosos,
los mejores de nuestras vidas?
Lejana luz


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