Ya viene el frío
las pupilas parecen querer
reventar el párpado
la piel pincha y se encoge
la respiración duele
como si ya se estuviese muriendo.
los ancianos a los que queremos
han desaparecido un poco más
se han hecho pequeños este último año,
nos damos cuenta ahora
que no estábamos para sujetarles
con nuestras manos:
no al menos lo que ellos hubieran deseado.
la gente se está yendo
acabará el paisaje sintiéndose abandonado
hay que echarle coraje;
sólo en las oficinas impera el ruido
del mundo moviéndose,
que empujan, y pliegan, y suspenden
hasta que ellas mismas se hagan viejas
y suspiren por sus hijos
que también fueron a otra oficina,
y tiemblan, de frío,
pero sobre todo de miedo,
y el invierno llora con ellas
en los ojos de todos nosotros


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