Así como la nana colmó de sueños
en la niñez tus pesadillas
hoy mece la calma de un silencio nuevo
para el propósito
de tanto paradigma,
así como el silencio
riega con la sed tu alma
despiertan hoy junto a quien amas
tus sentidos,
y la luz tenue
y el calor templado
los matices cuelgan de todas partes
saltan al color embriagado
de un hogar en tu piel tatuada,
oigo el murmullo
de ese hogar en el río que riega
mis pasiones
en la parte elevada
de mis locuras
y sobre todo en los días
que pierdo mi autoestima
poseyendo fuerte
lo único que heredé:
una opaca filosofía.
Herencias erráticas


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